2016年2月5日星期五

Cuando estaba a punto de salir...

Cuando estaba a punto de salir del cuarto de ducha, se paró una voz susurrante. No sabía lo que hablaron mis compañeros de servicio militar y no me lo importó. Luego, el capitán me pidió estar enfrente de las filas de soldados cuando nos reunieron para pasar lista. Me temía que hubiera hecho algo malo o solamente no estaba de buen humor y quería regañarme como una manera de liberar su estrés. Para evitar más regaños y castigos, corrí rápidamente y permanecí enfrente del capitán. 

Cabe destacar que servía como el paracaidista en una división de la fuerza especial del ejécito en el sur de Taiwán. Recibí mucho entrenamiento duro todos los días, por ejemplo, practicar el tiro al blanco en la galería, artes marciales, descender del helicóptero y maniobra de reconocimiento y patrullaje, pero no hice un buen trabajo. Durante esos días, había perdido una granada cuando la tiré y la convertió una bomba fallida en una maniobra. También no lo hice bien en la galería de tiro. A veces erraba un 50% de tiros al blanco. 

Empecé a pensar si debía estar aquí tomando estos entrenamientos. Creía que no hice bien pero normalmente satisfice la demanda de sargentos y de comandantes. Parecía que tuviera mala suerte en aquella época porque estaba en la división que tuvo más tareas que cualquiera otra. Peor, me molestaba que hubiera una piedrita en mi bota mojada y que haya sol y calor en la tarde un poco después del tifón pasado anteayer. Sudaba y me dolía todo el cuerpo debido al rescate y recuperación del desastre. Por eso, fui a ducharme y, luego, en aquel momento no podía entender por qué me pidió estar delante de las filas de la tropa.

Cuando había viento frotando mi cara, gritó mi nombre. Estuve nervioso y de pie pegando mis abrazos y piernas firmamente. Durante el silencio de unos segundos, me acordé de algo, tal como que me había visto forzado a comer unos trozo de mierda porque erraba de tiro al blanco, que se había cancelado mi permiso para salir del cuartel y que había sufrido un golpe de calor en la maniobra. "¿Por qué estás tan insolidario, eh? Fíjate, no seas distraído. (Una pausa) ¡Qué pesadito! No eres un ciudadano fuera del cuartel, eres un soldado de la fuerza especial. No me digas, que tan malo es tu rendimiento", dijo el capitán.

"Incluso que te olvidas tu cumpleaños. ¡Venga hombre!", exclamó. Hasta entonces, sabía que era una sorpresa para celebrar mi aniversario. Poco después de su palabra, toda la tropa se movió a la sala y los sargentos me regalaron un pastel. Creo que hasta ahora es mi memoria más dulce.

1 則留言:

  1. Cuando servía yo como un soldado raso paracaidista, me encontré muchas cosas...

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